Javier Vázquez Delgado recomienda: New X-Men 1 de 7. E de Extinción

Edición original:Panini Cómics.
Edición nacional/ España:.
Guion:Grant Morrison.
Dibujo:Frank Quitely, Leinil Francis Yu e Ethan Van Sciver.
Entintado:Tim Townsend, Mark Morales, Dan Green, Gerry Alanguilan y Prentiss Rollins.
Color:Brian Haberlin y Hi-Fi Design.
Formato:Tomo en tapa dura, 160 páginas.
Precio:15€.

El comienzo del Siglo XXI fue una época de cambio y renovación para Marvel Comics, que venía de una situación muy grave de casi bancarrota, teniendo claro que si quería recuperar la gloria pasada, debía cambiar la forma de hacer cómics. Joe Quesada había sido nombrado nuevo editor en jefe y era fiel a esta premisa, la cual alimentó trayendo a la editorial a autores que o bien nunca habían estado en la misma, o bien venían de otros ambientes y publicaciones como la independiente, el sello Vertigo de DC Comics, o directamente, la novela fantástica.
Este es el caso de Grant Morrison, que ya había besado el santo con obras como Arkham Asylum, La Patrulla Condenada o Los Invisibles, estas dos últimas para Vértigo, y que dicen las malas lenguas, tras ver como le era negada la serie regular de Superman, decidió aceptar la oferta de Marvel para escribir a la Patrulla X.

Morrison tenía claro todo lo que no había funcionado en los X-Men durante la pasada década, como también tenía claro que la mejor forma de escribir y retratar a estos personajes era la de Chris Claremont, Patriarca Mutante que nos brindó dos décadas de genialidad con G de Gen X. Así pues, decidió tratar de repetir lo que Claremont ya nos contó pero no en su literalidad, si no en su espíritu, buscando innovar dando un giro de ciento ochenta grados a la franquicia, a la par que mantenía intacta la base más genuina de ésta para que no dejara de ser reconocible. Aquello no era si no lo que Morrison llevaba haciendo años en el mundo del cómic, con sus obras repletas de ideas alocadas, imposibles y lisérgicas, que sin embargo brindaban homenaje a cómics e historias pasadas a las que amaba profundamente.

En el caso de la Patrulla X, lo primero que Morrison tuvo claro (decisión muy criticada a día de hoy pero que no es si no hija de un tiempo pasado y acomplejado en el que los cómics de superhéroes tenían que parecer otra cosa distinta a lo que eran) es que había que eliminar los coloridos trajes superheroicos, dando a los personajes un aspecto más similar al que tenían en el cine, y vistiéndolos de cuero negro, con algún que otro detalle amarillo que nos dejara claro que pertenecían a los X-Men.

En segundo lugar, Morrison comenzó su colección con un gran golpe de efecto, destruyendo Genosha y a la población mutante que allí residía (en la que se encontraba Magneto) a manos de una nueva villana, Cassandra Nova, nada más y nada menos que la hermana melliza del Profesor Xavier a la que éste había asesinado en el útero materno y que se había concebido a sí misma gracias a su magnífico poder mental que le permitió sobrevivir en la mente de su hermano hasta que pudo independizarse de ésta.

Una idea tan loca y tan imposible, como genial. Puro Morrison. Esta nueva villana es la protagonista absoluta del primer arco argumental que aparece en este tomo y que da título al mismo, en el que los alumnos de Xavier deben de enfrentarse a la extinción llevada a cabo por Casandra Nova, villana que no por ser malvada está equivocada respecto a la premisa sobre la que se sostiene toda la serie: Los mutantes van a acabar sustituyendo plenamente a la raza humana en poco más de tres generaciones y el Homo Sapiens está aquí para ser reemplazado.

Al dibujo de este arco está Frank Quitely, un dibujante que comprende perfectamente a Morrison como después nos demostró en All Star Superman y que es con diferencia el mejor ilustrador de una etapa a al que, si algo le pesa, es el excesivo baile de dibujantes.

El último número del tomo, el 117 está dibujado por Ethan Van Sciver, un ilustrador que derrocha talento por los cuatro costados, y que nos regala una de las escenas de violencia más duras que podamos encontrar en un cómic, y que hoy en día desgraciadamente está en boca de todos, no por su arte, si no por su ferviente apoyo a esa deleznable red de odio miedo a lo diferente que es el Comicsgate, movimiento al que desde Zona Negativa siempre mostraremos nuestro más que frontal rechazo, siguiendo ni más ni menos que las máximas de esta web que podéis encontrar la misma.

Por otro lado, tenemos otro número apaisado, esto es, con orientación horizontal, en el que la Patrulla X rescata a Xorn, un nuevo mutante que dará mucho que hablar y que será uno de los mejores personajes de esta etapa, al menos hasta que se realice un descubrimiento muy concreto sobre él que muchos lectores todavía hoy consideramos imperdonable. No obstante, ya llegará el momento de hablar de ello en su tomo correspondiente. Este número tan especial, nada más y nada menos que un annual está dibujado por un Leinil Francis Yu que aquí, junto a Morrison da lo mejor de sí mismo, y ello a pesar de los detractores con los que frecuentemente se encuentra este dibujante. Además en este número se contiene el principio de otra interesante trama, la de la tercera especie, que engloba a aquellos humanos que torturan y secuestran mutantes para evolucionarse a sí mismos. Y es que esa idea, la de alcanzar la perfección por el método que sea estará presente durante toda esta magnífica etapa de Morrison al frente de la franquicia mutante.

Además el tomo cuenta no solo con preciosos bocetos de Quitely, si no con el llamado “Manifiesto Morrison” un documento de seis páginas en las que el particular guionista escocés nos cuenta cuáles son sus planes para la franquicia mutante una vez que fue elegido para escribir ésta y en el que, a pesar de zamparos algún que otro spoiler, descubriréis detalles muy curiosos, como que Morrison estaba empeñado en utilizar en su etapa a Moira McTaggert y a Coloso (por aquel entonces muertos y sin planes de resurrección por una Marvel que le dejó muy claro que aquello no era posible) y que no tenía pensado hacer nada con Emma Frost, personaje que sin embargo se convirtió en uno de los más importantes de su etapa y de los mejor escritos, comenzando en este tomo, su curiosa relación con Scott Summers, de la que tocará hablar en otro momento.

En cuanto al formato tenemos un cómic en tapa dura, por un precio imbatible de quince euros, con un gramaje por página más que adecuado y duradero, en una colección en la que Panini ha prometido (lo que podéis ver en su página en la ficha de los siguientes tomos) que el precio por tomo siempre será el mismo a pesar de que en unos haya más páginas que en otros. Comienza aquí la mejor reedición de esta etapa que ahora no tenéis excusa para adquirir.



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